El Orbe de Afligidos
El vía lucis extraordinario con el que la cofradía conmemora sus 300 años de historia supone, sin quererlo, el epílogo perfecto a la celebración que estos días ha tenido la ciudad sobre su pasado.

No estaba en la programación oficial (aunque hubo sus amagos), pero sin quererlo fue el colofón perfecto a la tercera edición del orgullos@s de nuestra historia. Las casualidades, o no, hicieron que el espectáculo final de 'Cádiz, Emporio del Orbe' previsto para este sábado fuera adelantado al viernes. Y de este modo, la tarde-noche sabatina quedó expresamente para contemplar uno de los tesoros que deja esa época histórica de la ciudad, ese periodo de riqueza en el que Cádiz era la luz que iluminaba el mundo. Porque la cofradía de Afligidos en la calle es posiblemente el ejemplo que mejor puede definir cómo era ese Cádiz de Armengual, el que desde principios del siglo XVIII rondaba la idea de fundar una cofradía que tiene pocos ejemplos en Andalucía y que plasmó en madera el cuadro al que los cofrades empezaron a rendir culto la recién fundada parroquia de San Lorenzo. Alrededor de un centenar de hermanos con cirio nutrían una larga fila que caminaba con cirios morados. Y una abultada presidencia en la que marchaban los hermanos mayores de esas cofradías representadas junto a representantes del Consejo de Hermandades, al delegado Diocesano de Hermandades, al presidente del Consejo e incluso al alcalde de la ciudad, Bruno García, acompañado del concejal Carlos Lucero. Y entre todos ellos, José Julio Reyeros, capataz durante tantos años del paso de misterio al que la cofradía, en un gran gesto, quiso dar ese sitio de honor durante la salida del tricentenario.
Todo eso ocurrió en un momento histórico excepcional, cuando Cádiz era sede de la Casa de Contratación y bebía de los mejores materiales y artes que se fabricaban y yacían en otro rincones del mundo y llegaban al puerto gaditano. Y algo que sobre todo eso ha vuelto a salir a las calles de la ciudad este sábado por la tarde, como si el Ayuntamiento hubiese querido poner un broche de oro cofradiero a este Emporio del Orbe que llena nuestras vidas en estos últimos días.
Fue las seis de la tarde cuando el cortejo de Afligidos se puso en la calle Sagasta arriba para buscar uno de los edificios históricos más singulares de la ciudad, el Oratorio. Primera parada de una tarde-noche muy especial. En el cortejo marchaban representaciones , con sus guiones escoltados por dos varas (solo esos tres miembros por hermandad, lo que agiliza el cortejo y sirve para tomar nota de cara a otras procesiones institucionales que se convierten en eternas), del Huerto, La Palma, Descendimiento, Las Penas, y Servitas, además de la hermandad sanluqueña de Pusillus Grex, que tiene una vinculación especial con Afligidos y ocupaba, de hecho, lugar destacado en el protocolo.
Las imposiciones y limitaciones episcopales impidieron disfrutar de una procesión en toda regla, como seguramente merecía un 300 aniversario que se incluye además en la celebración jubilar en la que anda inmersa la parroquia de San Lorenzo. Pero el paso de misterio reducido, con el canasto incompleto y respiraderos de tela exornados con guirnaldas colgantes (como guiño al pasado), la escena del abrazo de Jesús a la Virgen de los Desconsuelos y la presencia de San Juan Evangelista, la Magdalena y el Cirineo confirmaban el gran conjunto que tiene Afligidos y la ciudad.
Tras el paso marchaban nueve músicos de la banda de Enrique Montero de Chiclana, que hacían lo que podían para que las marchas procesionales sonarán lo mejor posible ante tanta ausencia de instrumentos. Y tras ellos, la coral de la Salle Viña entregada a la causa poniendo las voces siempre que la música o el momento lo requería; como cuando la hermandad dejaba la plazoleta del Oratorio de San Felipe Neri en busca de la Plaza de Viudas. Y de ahí, a la Palma. Y de ahí por las calles de la trasera de San Lorenzo hasta regresar a una iglesia tricintenaria que un día soñó Armengual y que esté sábado ha presumido de conservar un pequeño tesoro de esta ciudad. Porque si Cádiz fue el centro del Orbe, Afligidos es un ejemplo perfecto de ese Emporio.
FUENTE; PABLO-MANUEL DURIO; DIARIO DE CÁDIZ

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